sábado, 6 de junio de 2015

Análisis del Riesgo Nuclear.

Introducción.
En la búsqueda de la necesidad (poca ecológica), tanto general como particular de las sociedades industrializadas basadas en un consumos voraz de energía, la humanidad se ha visto inducida (por cuestiones culturales y políticas) en la búsqueda de fuentes de energía, capaces de satisfacer todas sus necesidades, superando  la capacidad de carga que brinda el planeta (energía que es capaz de renovarse en tiempo de escala humana) y aprovechando fuentes que aportan energía proveniente de la acumulación de energía del pasado (limites fantasmas, energía que supera la escala humana, y se renueva en escalas Geológicas).
En el momento que comienza la explotación de dichas fuentes de energías, se desencadena la probabilidad, o un riesgo, de que los agentes o geosistemas invasivos generen  un desequilibrio en el ecosistema, afectando tanto como la flora, la fauna, y los grupos poblaciones que se encuentren alrededor de la zona, que probablemente puede ser afectada. Dichos eventos puede ser desencadenado tanto por fenómenos naturales de la dinámica de la tierra, como por factores antrópicos (directos e indirectos).

La energía nuclear y sus usos.
Una de estas fuentes de energía, provienen de la explotación de minerales como el plutonio, uranio, entre otros  (imagen 1). El resultado, es la  energía nuclear, que deriva al manipular la estructura interna de los átomos, por medio de; la fisión nuclear: donde dos núcleos son disparados a gran velocidad, pero además también partículas alfa (nucleones de helio), beta (electrones o positrones), y fotones de alta energía (rayos gama), estos últimos pueden ser absorbidos parcialmente generando movimiento en los átomos próximos o lejanos ; y la fusión nuclear: donde suelen haber partículas aceleradas (neutrones y electrones), pero generalmente la mayor parte de la energía es por radiación (fotones de alta energía), que se traduce en ionización (creación de pares) y su aniquilación, creando pares virtuales, bajando la virulencia de los fotones, terminando integrada en energía calórica de lo que lo rodee (calor es la velocidad cinética de las moléculas).
En otras palabras la energía nuclear se genera por la velocidad cinética de las partículas, luego de producida la ruptura o unión en un núcleo atómico. Obtenida en forma de calor es aprovecha para generar energía eléctrica en las centrales nucleares, aunque se puede utilizar en muchas otras aplicaciones. Sin embargo, existen otras muchas aplicaciones en otros campos, muchas veces desconocidas para el público: industria, hidrología, agricultura y alimentación, medicina, arte, aplicaciones científicas, exploración espacial y cosmología. Dicha actividad de generación de energía, para la generación de electricidad, surge desde 1954, con la creación de la primera central nuclear, ubicada en Rusia.   

Imagen 1. Mapa de todas las instalaciones en el mundo, en rojo aquellas que se encuentran en operaciones,  436 en total, y en color azul aquellas que están en construcción, 62 reactores nucleares.

El riesgo nuclear, relacionado a plantas nucleares.

Para las cuestiones de riesgos asociados a la energía nuclear, los países pioneros con la generación de esta energía tienen un mayor experiencia, o mejor dicho, un largo historial con las plantas generadoras de esta energía, donde, los errores humanos en el manejo de las plantas, y la mala prevención ante fenómenos naturales,  han acarreado catastróficos escenarios de contaminación relacionada con la reactividad. Se entiende como contaminación radioactiva o nuclear a la presencia no deseada de sustancias radioactivas en el medio, para el caso de los riesgos nucleares asociados a las centrales, el riesgo radica en la presencia de la contaminación de radioisótopos artificiales. 

El costo generado por los errores humanos dentro de las plantas nucleares, o el impacto causado por algún fenómeno natural, además de estar relacionado con pérdidas económicas (infraestructura, y la parálisis de la industria), también se desenvuelve en un sin número de complicaciones, tanto ecológicas, sociales, y con mayor importancia en la salud pública. En muchos de los casos, si no es que en todos, la afectación, abarca mucho más del espacio donde se desenvolvió el evento. Aunque la afectación que se presenta en el momento del evento resulta ser catastrófico en cuestión de pérdidas de infraestructura, y algunas pérdidas humanas por la explosión (afectación puntual), la mayor afectación hace presencia cuando la contaminación comienza a desplazarse mediante el viento exponiendo a más comunidades.

Todos los eventos relacionados con los incidentes nucleares, llevaron a la realización de un reglamento para la estabilización de una planta nuclear, La energía nuclear es potencialmente peligrosa: esto significa que si no se adoptaran precauciones adecuadas, las radiaciones ionizantes emitidas en los procesos nucleares podrían originar daños en la salud de las personas o en sus bienes. Son las instituciones como, el organismo Internacional de Energía Atómica, la Agencia de Energía Nuclear de Orla OCDE y el EURATOM, el más importante de ellos es el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Siendo un organismo intergubernamental que fue creado bajo los auspicios de las Naciones Unidas en 1956. Su estatuto entró en vigor en julio de 1957 y en octubre del mismo año se celebró su primera Conferencia General. Su sede está en Viena.
Para poder medir el grado de afectación (puntual) del evento, se creó (imagen 2) la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES), introducida por El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El propósito de este instrumento es con la finalidad de permitir la comunicación sin falta de información importante de seguridad en caso de accidentes nucleares y facilitar el conocimiento de los medios de comunicación y la población de su importancia en materia de seguridad, su medición es cualitativa.

Imagen 2. Representación mediante una pirámide de la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES), propuesta por El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), siendo el valor 0, una desviación  en los procesos de producción y generación de la energía, y 7 un accidente grave, capaz de afectar más allá del polígono de la central.


A continuación se muestran tres de los eventos, según el INES, de mayor intensidad a lo largo de la historia (con excepción Blayais, Francia - Dic 1999), los eventos se encuentran enlistados en el orden de las fechas de ocurrencia.



 Windscale, Reino Unido - Oct 1957: Nivel 5 - Incendio en uno de los dos reactores provoca fuga de radiación que contamina 518 kilómetros cuadrados (km2), ganado y cultivos debieron ser destruidos. Reportan 33 muertes humanas por cáncer (imagen 3).
imagen 3
Three Mile Island, Estados Unidos - Mar 1979: Nivel 7 - Fusión nuclear parcial en uno de los dos reactores, causada por sobrecalentamiento, libera agua y gases radiactivos. Un total de 140 mil personas evacuadas de la zona. El peor accidente en la historia nuclear del país (imagen 4).

imagen 4
  Chernóbil, Ucrania - Abr 1986: Nivel 7 - Accidente más grave en toda la historia nuclear provocado por la fusión y explosión de un reactor, que lanza a la atmósfera radiactividad equivalente a 20 bombas como las que cayeron en Hiroshima. Se estima que el hecho causó la muerte de unas 16 mil personas (imagen 5).
imagen 
Aunque existen reglamentos para la instalación de centrales, mejor capacitación para la operatividad de materiales, censores de prevención ante eventos, o fenómenos naturales, y la mejoría de tecnologías (capaces de prevenir o evitar errores), todo esto no es un seguro para que ocurran dichos eventos. Un accidente nuclear catastrófico como los de Fukushima o Chernóbil puede producirse en algún lugar del mundo una vez cada 10 o 20 años, lo que significa una probabilidad 200 veces superior a las estimaciones realizadas en Estados Unidos en 1990, según un estudio dirigido por Jos Lelieveld, director del Instituto Max Planck de Química (Alemania). Estos nuevos cálculos están hechos partiendo del número de reactores nucleares para usos civiles en operación (440), pero los científicos advierten que otros 60 están en construcción en el 2012. Europa Occidental, donde la densidad de reactores es alta, puede sufrir cada 50 años un episodio de contaminación grave por cesio-137 (superior a 40 kilobequerelios por metro cuadrado, que es el nivel definido por la Agencia Internacional de Energía Atómica). Estudiando las probabilidades de ocurrencia de fenómenos extremos (para la comodidad humana) en el geosistema,; mega terremotos, tsunamis, huracanes de gran intensidad, eventos volcánicos, y los derivaos de todos estos, se pueden hacer mapas (imagen 6-7) o documentos escritos, que informen de la zonas más vulnerables al impacto de estos y la posible afectación en el sistema e infraestructura de las centrales. La elaboración de estos estudios auxilia, junto con los reglamentos, escalas y prevenciones, relacionados a la generación de energía eléctrica mediante la nuclear, ayudan para evitar grandes catástrofes, que además de afectar un solo puntos pueden afectar en diferentes escalas desde lo particular a lo general.


Imagen 6. Mapa que muestra las zonas susceptibles al impacto de un tsunami , correlacionando la información con la posición espacial de las plantas nucleares dentro de las zonas. 


Imagen 10. Mapa  que muestra las distancia e intensidad que alcanzo la radiación emitida después de la falla generada en la central nuclear en Fukushima, después del sismo que lo afecto.


Conclusiones

El riesgo nuclear está condicionado por demasiados factores, aquellos ocasionados por las interacciones y errores humanos, y asimismo los ocasionados por la propia dinámica del geosistema, El simple hecho de realizar ese tipo de tratamiento para la liberación de energía, que  dentro de la dinámica actual del geosistema, provoca un cambio adverso dentro de los ecosistemas afectados, es un riesgo como tal, y la creciente demanda de energía eléctrica y una fuente de energía poderosa, capaz de satisfacer grandes estados, su aparato industrializado, modos de producción, red de grandes ciudades, y el mantenimiento de las fuerzas de protección, están orillando a la utilización de esta fuente de energía, magnificando las probabilidades de eventos catastróficos que tienen la capacidad de afectar grandes distancias rebasando las escalas locales y afectando a cualquier tipo de organismos. Las metodologías para prevenir este tipo de eventos, tienen que ir relacionado con la prevención de otro tipo de eventos naturales, y aunándolo a reglamentaciones y controles en los entornos de trabajo. 

Bibliografía.
Alicia R., (2012). El riesgo de accidente nuclear es mayor de lo calculado. Mayo, 23, 2012, http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/05/23/actualidad/1337798912_067447.html
Escala Internacional de Accidentes Nucleares. Noviembre, 12, 2013, http://es.wikipedia.org/wiki/Escala_Internacional_de_Accidentes_Nucleares
Reglamentación de la Seguridad  Nuclear. Octubre, 29, 2013, http://www.sortronic.com/preguntas/faq13.htm

Bariloche,(2013). Los accidentes nucleares. Junio, 04, 2013, http://adnrionegro.com.ar/2013/06/los-accidentes-nucleares/


autores:
Jesús Alberto Román Martínez
Ernesto Fernando Hernández Aguilar
Juan Alfonso Brito SalgadoJaime 
Isaic Bustos Días 



martes, 2 de junio de 2015

Un acercamiento a los riesgos y los peligros geomorfológico







En la búsqueda del buen funcionamiento, desarrollo y bienestar de las sociedades, éstas, se han tenido que relacionar íntimamente con su entorno. El entorno como un agente de acogida, condiciona la estancia de los grupos humanos en el territorio mediante dinámicas, tanto bióticas como abióticas; siendo diferentes los factores que determinen la intensidad de dichas dinámicas, y además, de la energía que esté por liberarse e interactuar con los asentamientos, se determinara si es un peligro o no. El peligro geomorfológico se puede definir como el resultado entre una dinámica alta del relieve y las actividades humanas, dando paso a algún tipo de desastre, como pérdidas humanas o materiales. De acuerdo con Anguita y Moreno (1994) un desastre natural de tipo geomorfológico se genera cuando los factores que regulan el estado morfogenético de un lugar, franquean en cascada los umbrales de estabilidad. Además, Coque (1977) señala que  el umbral correspondería a una situación límite en torno, donde los factores o variables que controlan el proceso geomorfológico se modifican, superan valores críticos de ritmo, de intensidad, de sentido o de naturaleza.
Por otra parte, según Martínez (2009), el estudio de riesgos y desastres no se reconoció como tema científico hasta mediados del Siglo XX, sustentado en una tradición antigua, sugiriendo que la teoría de riesgo de desastres es producto de las experiencias. Remontando a los estudios clásicos de los griegos, con interpretaciones a los fenómenos naturales como eventos de la evolución de la naturaleza, partiendo de las obras griegas de la antigüedad clásica y hasta el renacimiento, se distinguen tres enfoques relativos; Un primer enfoque dirigido a la explicación de los orígenes del planeta y causas físicas de los fenómenos terrestres; El segundo  enfoque está relacionado con los aspectos Teológicos; Y un tercero enfocado a la descripción de los fenómenos terrestres. Partiendo del  enfoque descriptivo, algunos geógrafos consideran que La Ilíada y La Odisea de Homero (Siglo IX a.c.) son de las primeras obras geográficas (Unwin, 1995), debido a que en ella se describen lugares, sus peligros  y las personas. En el siglo XIII aumenta el interés científico por tormentas, los terremotos, y las erupciones volcánicas, debido al reconocimiento de la importancia de estos eventos en la génesis de las formas superficiales. La idea del riesgo toma cuerpo en los siglos XVI y XVII, acuñada inicialmente por los exploradores portugueses y españoles, relacionados directamente con la navegación (Moral y Pita, 2002). Para el Siglo XIX, el estudio científico de los sismos y su relación con las regiones fue asumido por los geógrafos; publicándose en Japón, el Primer tratado de geografía sismológica, por Montessus (Martínez, 2009). En la actualidad las formas de analizar los temas relacionados a los riesgos, se conceptualizan a partir visiones diferentes de la ciencia, desde enfoques físicos, como lo son estudios geomorfológicos, climatológicos o hidrológicos; hasta los enfoques sociales, abordando el riesgo a partir de la percepción, comportamiento y condiciones socioeconómicas.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define el riesgo como el producto de la probabilidad de ocurrencia de una amenaza o peligro natural, por la vulnerabilidad en tanto por uno y la exposición (Ayala –Carcedo, 1993). Al riesgo se le puede definir como  el daño posible generado por la posibilidad de ocurrencia de un fenómeno natural latentemente peligroso, producido en un determinado lugar y momento. Asimismo, el riesgo se refiere a los peligros que no contemplamos afrontar y evaluar activamente (Giddens, 1998).  Es por esta razón que el estudio de los riesgos, es solo una idea que no tiene mucho énfasis o seriedad en los países que no buscan orientarse hacia un futuro más seguro, sino aquellos, que ven al riesgo como un causa positiva hacia el cambio de la forma de hacer las cosas, en este caso, un cambio en la manera de poder interactuar en el espacio. Razón por el cual y con el fin de contribuir al ordenamiento sustentable del territorio, éstos deberían de ser inventariados, valorados y cartografiados para evitar el poblamiento de zonas en riesgo o para utilizar las tecnologías adecuadas para soportarlos  (Gómez, 1994). 

por: Jesús Alberto Román Martinéz.